Hace mucho tiempo en los días de los antepasados, algunos niños
del pueblo soñaban cosas raras que les daban miedo.
Cuando estos niños hablaban con otros niños, difundían
los sueños estorbantes entre ellos como una epidemia de enfermedad.
Las padres de los niños estaban preocupados. Querían que
sus niños estuvieran alegres pero no sabían qué hacer.
Los padres fueron a hablar con el curandero. El curandero escuchaba con
paciencia míentras los padres le hablaban de su problema.
El curandero les dijo a los padres que les podía ayudar. Pero tendría
que pasar algún rato discutiendo con los espíritus antes
que pudiera resolver las cosas.
El curandero tendría que entrar en el mundo de los sueños
para descubrir qué hacer.
Cuando el curandero entró en el mundo de los sueños, le alcanzaron
los cuatro elementos - el Aire, la Tierra, el Agua y el Fuego.
El Aire ya había oido de la preocupación de los padres y
habia llevado el mensaje del problema a los otros elementos.
Todos los espíritus del mundo de los sueños amaban a los
niños y querian ayudarles a los niños para que volvieran
a dormir tranquilos.
Los elementos y el curandero soñaban juntos por mucho tiempo. Al
fin se dieron cuenta de que:
El Aire podía llevar los sueños y separar los sueños
queridos de los no queridos.
La Tierra podía contener los sueños de los niños dentro
de su círculo.
El Agua podía lavar los sueños y separar los sueños
queridos de los no queridos.
El Fuego podía usar el sol de la madrugada para quemar los sueños
no queridos que estuvieran envueltos en la telaraña.
Ahora todo lo que necesitaban era algo para agarrar los sueños mientras
que estruvieran llevados por el Aire. Pero por cuànto que se esforzaran,
el curandero y los elementos no pudieron imaginar una manera de agarrar
los sueños.
Les había estado escuchando la Abuelita Araña! Ella
dijo - Elementos hermosos y cariñosos, yo puedo ayudarles como ustedes
me ayudan cada día.
La Abuelita Araña seguía con su discurso - Puedo tejer una
telaraña especial para que solamente vengan los sueños queridos
al soñador.
Y así hizo el primer agarra-sueños.
El curandero trajo el agarra-sueños consigo cuando regresó
del mundo de los sueños.
Todas las familias del pueblo hicieron los agarra-sueños. Las familias
los colgaron sobre los lugares donde dormían los niños, en
un lugar visto por el sol.
Ya no estaban estorbados los niños por sueños no queridos.
En vez de eso, tenian sueños felices y dormían tranquilos.
Y asi el Gran Espíritu miró los sueños de los niños
y sonrió.